Un día viendo Alvin y las ardillas, a britany le cuestiona un cerdito ¿Que manzana es más deliciosa una de campo o de invernadero? , Ella al comparar mediante la vista las dos manzanas, eligió la aparentemente sana y apetitosa  manzana de invernadero,  para rechazar la poco agraciada manzana de campo, lo cual la llevo a perder ante el cerdito, ya que al probarla el sabor de las manzanas la de campo era mejor, desatando en mi otra vez la incógnita sobre la que este blogg se centra, es decir la realidad vs la apariencia.

Esto mismo aplica con el rechazo,menosprecio, etcétera,  que la sociedad tiene hacia los indígenas y campesinos, ya que estos al no pertenecer al invernadero y contar con una pinta humilde, son sobajados e incluso tratados como animales en cautiverio que deben ser protegidos, aislados, al punto de tenerlos en un concepto de autosuficiencia menor que al de los infantes o discapacitados, ya que a ellos no se les pregunta que es lo que quieren, que necesitan, solo se limitan los políticos y personas de “buenas intenciones”  a darles caridad por así decirlo.

Cuando digo caridad, me refiero a que les dicen cómo y con qué sembrar sus tierras, cuidar sus animales, elaborar sus artesanías, e incluso vivir su vida,en pro de su bienestar,dándose aires de que los ayudan a mejorar de forma desinteresada, y es que si quieren progresar  deben endeudarse con préstamos que de “buena fe” les otorga el gobierno, ya que  aunque en efecto sus métodos son arcaicos para la demanda de alimentos que necesita la población, y menos efectivos por los cambios en el clima y ecosistemas, y las artesanías no son bien valoradas en México, más que nada es  porque  financieramente al gobierno  no le conviene los altos precios que viene con esta escasez de alimentos, ya que existe un mayor descontento social y la migración rural-urbana lo cual lleva a una mayor demanda de recursos en esta sin quien los produzca, o que un extranjero haga negocio de las artesanías mexicanas, esa es una fuga de dinero que no pueden dejar perder.

Es por esto que plantean los del gobierno a los indígenas  que se debe obtener lo necesario de producción o mas al costo que sea,  no importando si es envenenando sus tierras con plaguicidas tóxicos y cada vez más  invasivos, a los animales con hormonas   o a sus familias con el despojo de sus tradiciones porque parecen barbaras.

Siendo que en si los métodos antiguos son menos  invasivos y más respetuosos con “la madre tierra” como ellos la llaman, ya que  ellos tiene respeto por la naturaleza y su sentido de ecología es más alto que el de cualquier activista de una asociación verde, ellos viven en armonía con la naturaleza ya que solo matan lo que consumen, eso es vivir al día, es no sentirse apenado o enojado por no comer carne todos los días, es sentir orgullo al ver recompensadas sus arduas jornadas en el campo con la cosecha en las manos, es vestir lo que uno mismo elabora, es tener arraigadas las tradiciones que los identifican como iguales, es tener ese sabor de pertenecía que una manzana de invernadero nunca podrá , es querer ser besado por la naturaleza misma en forma de pequeños picotazos como agradecimiento por su cuidado, es ser digno de ser comido por los gusanos.

Es por esto y por mucho más que pienso que una manzana Silvestre es mas deliciosa que una de invernadero, cabe destacar que como en todas las canastas de frutas, siempre existen las excepciones.

Att: Kerorina Person

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comentarios
  1. Dón Pulmón dice:

    Sorprendente la forma en que manejas los giros argumentales y los modelos ejemplares en los que recurres. Partir desde las arditas hasta llegar al reconfortante sentir de los indígenas al provar los frutos de su muy sufrida y desdeñada existencia.
    Una vez dicho lo que aparentemente es un halago, es necesario aclarar que lo es a medias, pues desde un principio el articulo (si puedo llamarle de esta manera) parece un poco desorientado, con fundamento en una epifanica reflexión a partir de una caricatura de los modelos de consumo más ordinarios de nuestra desgastada realidad.
    El abordar el tema de lo “indio” -aunque suene muy fuerte este término es el que se adecua no por gusto o por uso, sino por la carencia de una más preciso- desde lo que se genera desde un sector -político ú oficialista- y lo que se percibe en el otro, receptaculo catatonico de información mal planteada.
    Consideremos que la cuestión de lo rural en nuestro país es sencillamente deplorable. Si se desprecia y niega, pues no es posible ocultarle. No hay biuenas voluntades; siquiera un interés que sea posible sacar a delante dicho escenario. “Da igual”. Lo poco que se lleva no es para sacarlo adelante, sino para subsumirlo aún más. Es importantisimo decir que no se puede ver al sector rural como productor sustentable del consumo de insumos de canasta básica de la población de un país que importa más de la mitad de los productos agricolas que consume. Los verdaderos productores son los pequeños grupos oligarquicos que dominan plutocráticamente un país sumido de por sí en un fantasmagórico recuerdo del un milagro verde que en realidad era un sueño húmedo prematuro. La supuesta caridad es sólo un monstruoso dedo queriendo ocultar la pobreza de nuestra pasión por lo que es el esplendor de nuestro origen. Mismo que se ha borrado hasta de los libros de historia de nuestra educación básica. Los preclaros nunca serán estandarte, ni pasaran de ser el honorable sacrificio a los dioses de los modernos. Acabar con ellos no es un dilema, sino una ya retardada afirmación.
    El despojo es un terruño conocido y desplazado con conciencia desheredada. Los viajes son olvidos sin miramientos conocidos como procesos migratorios muy propias de las sociedades en procesos de construcción. Son la disipación de las conciencias y la destrucción de las identidades verdaderas -el más claro ejemplo bien conocido por tí son los Mazahuacholoeskatopunks-.
    Por lo que queda, no es posible decir que nuestros -nosotros mismos- se sientan orgullosos o aliviados de respetar el poco equilibrio natural que existe -si es que ello es una realidad ahora- y disfrutarlo en el goce de los frutos que nuestra “Madre Tierra” les otorga como recompensa por su trabajo, pues ello también es casi inexistente que, no así su trabajo que cada vez es menos recompensado, aún con arduos trajines en el campo.
    No sé, quizás es cierto que el fruto virgen sea mejor que el de invernadero, pero la escasez es severa y la sequia mortifera y muchas veces, la mayoría tal vez, la anatomía de los frutos es muy parecida a la de los indios de nuestras olvidadas comunidades rurales que, no fueros agraciadas y ni se les hizo justicia con la Revolución, por completo raquiticos.
    Hace falta información y un mayor analisis al respecto. Es un tema difícil y por ello lo que mencino al principio. A medias te digo que me agrada. Pues haberlo escrito y ponerlo sobre la mesa para discutirlo, es lo valioso.

  2. I like the efforts you have put in this, appreciate it for all the great content.

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