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De extraordinaria belleza, su nombre significa Divina y luminosa. Diosa de la caza, diosa de la luna, diosa de las amazonas y de la muerte en el parto, esas y más cosas es una Diana cazadora.

Fragmento de discurso feminista (anónimo).

 

Pero fue hasta 1968 cuando se hizo un cambio importante en esta, ya que el autor de la escultura con motivo de las olimpiada, es decir apelando a la libertad y el cambio social le pidió al regente de ese entonces es decir Alfonso Corona del Rosal que se le quitara el taparrabos a la Diana cazadora, este accedió, pero al quitárselo esta quedo dañada y entonces se pidió que se creara una nueva y que la otra se desechara, pero para no tener que hacer eso fue vendida al regente el cual la dono al pueblo de Ixmiquilpan de donde él era originario.

De la escultura existen réplicas también en Acapulco y Monterrey, la de monterrey podría decirse que es una de las más importantes ya que en esta se da justicia a la única y verdadera modelo de esta escultura, es decir la señora Helvia Martínez Verdayes, ya que en la primera estatua no se utilizaba su rostro dado que era mal visto posar desnuda, pero al cambio del tiempo ella misma después de 50 años de anonimato decidió sacar a la luz su identidad ya que no quería morir sin ser reconocida.

Puesto que ya habían habido varios timos acerca de la historia de la estatua uno de los más notables fue el de una película “La Diana cazadora” (1956) protagonizada por Ana Luisa Peluffo la cual pasa del melodrama al deseo prohibido creando algo decepcionante hasta para el mismo espectador.

“¿Que tenemos en común tu y yo? La diana cazadora.”

Helvia Martínez Verdayez

Y es como ahora después de tanta expectativa podemos saber que esta fue inspirada en una chica de tan solo 16 años que en ese entonces era secretaria en Pemex y que a pesar de los temores se aventuro a quedar plasmada para siempre, pero esa no fue su única intervención artística ya que ella también modeló, diez años después, para la figura femenina que resalta en la fuente de Petróleos, situada en la confluencia del anillo periférico.

Pero aun queda un secreto mas por revelar de este enigmático monumento y es la desaparición de su flecha, varios dicen que conforme el tiempo se perdió, otros tantos que nunca tuvo flecha, pero no fue hasta que se entrevisto a la modelo de esta que se esclareció su desaparición, ya que esta cuenta que un amigo enamorado de la estatua mas no de ella se la robo.

Con esto podemos notar que nuestro país está lleno de historias dignas de contarse y que por caprichos de mujeres o gobiernos se han hecho historia.

Tal cual sería el caso de la residencia oficial de los presidentes mexicanos mejor conocida como “Los Pinos” ya que esta no se llama así porque en ella abunden estos árboles, sino en  recuerdo de una huerta en Michoacán donde el  presidente Lázaro Cárdenas (quién fue el primero en habitar dicha residencia) conoció a su esposa.

O el caso del castillo de Chapultepec es el único castillo construido en el continente Americano donde han habitado monarcas.

Por lo tanto cuando ustedes tengan una idea no desistan de llevarla a cabo, quien sabe y puede que el siguiente que marque época sea uno de ustedes.

Para leer la primera parte del texto de click aqui

att: kerorina


Consoladora de borrachos noctívagos,

Encaminadura de calenturas adolescentes,

Rival invencible de esposas acomplejadas,

Piedra de escándalo para la gente decente:

Virgen impúdica, mujer desvergonzada,

Estatua pornográfica, mujerzuela, cortesana,

Pelandusca, buscona de un lugar público de citas en pleno Paseo de la Reforma.

“nos vemos en la Diana”, “A las cuatro en la Diana”, “Un peso hasta la Diana”…la Diana…

Ninguneada. Calumniada, Bendecida. Es decir: importante. Su historia al menos merece contarse.

Ahí está.

Vicente leñero.

La flechadora de las estrellas de la noche o más conocida como la Diana cazadora, fue inaugurada en el año 1942, su autor fue Juan Fernando Olaguíbel.

Fue censurada dos años después de su inauguración, gracias a Soledad Orozco de Ávila Camacho es decir la primera dama de ese entonces, la cual horrorizada pidió se le pusiera un taparrabo, esto se obedeció pero no del todo ya que el autor de la obra lo puso pero de manera provisional pues creía que era solo un capricho del gobierno en turno.

Tuvo varios cambios de ubicación ya que por como iba cambiando los niveles de población, se necesitaban hacer cambios en la ciudad para su vialidad, pero fue exigida su reubicación en reforma por iniciativa de artistas e intelectuales que a su vez fueron respaldados por la ciudadanía y con esto fue un 5 de agosto de 1992 que fue reubicada en reforma.

Otro dato curioso de ese mismo año es que por ocasión de la primera protesta de Greenpeace en México, en la que se solicitaba información sobre los gases que degradaban el ambiente de la ciudad, los activistas colocaron a la Flechadora del Norte una máscara antigás.

Y hace poco se le hizo participe como luchadora de causas como la del SME

Lupita Elorriaga

 “Si fuera la Diana cazadora ya te hubiera atravesado el corazón con una flecha de amor.”

Piropo popular autor anónimo.


Esta escultura aparte de ser objeto de travesuras innumerables, también ha sido parte del deseo de muchos hombres y como no si sus medidas son dignas de una Reyna de belleza

Para empezar sus glúteos son impresionantes. Miden 52 centímetros a lo ancho y hacen imposible un abrazo de 1.68 metros de circunferencia.

Además, son de bronce, es decir firmes, aunque claro toda ella es de bronce.

Es decir dos toneladas de metal configurando un cuerpo hueco, sin entrañas, cuerpo perfecto de mujer según lo dictan los gustos, de los mexicanos promedio ya que y las elige llenitas, generosas de arriba y de abajo, piernudas.

Por lo que hace a medidas no hay problema. Muslos de 108 centímetros el derecho y el izquierdo igualitos, pantorrillas de 69, tobillos de 43.

Pero todo ello gracias a una estatura descomunal: 3 metros de alto, casi el doble de lo que miden la mayoría de la población femenina mexicana.

En la fórmula antropométrica de los certámenes (busto, cintura, cadera), la Diana Cazadora podría concursar, representando a Chapultepec, con un 153-112-164 (cifras en centímetros) que, proporcionado a un cuerpo real de mujer que midiese 1.70 de estatura, equivaldría al trinomio 86-64-93. No está mal.

Lupita Elorriaga, la chica que resultó electa señorita México 1974, medía precisamente 1.70 y su belleza se sintetizaba en un 91-61-91; es decir cinco centímetros más pechona que la diosa de bronce, pero más finita de cintura y menos caderona. Para el caso es lo mismo.

Asi que si gustan saber más datos sobre eta mujer de cuerpo de acero y corazón de ciudad no dejen de visitar mañana este blog donde se publicara la 2a parte de datos relevantes.

att: kerorina